Cómo se encarga un cochinillo asado (y por qué hay que avisar antes)
Cada semana nos llama alguien preguntando si puede venir «hoy mismo» a comer cochinillo. La respuesta casi siempre es que no, y no es por falta de ganas: es por cómo funciona un horno de leña.
El horno tiene su ritmo
Un horno de leña de obra no se enciende y se apaga como una placa. Calienta por masa: la bóveda de ladrillo acumula el calor y lo devuelve despacio, desde todos los lados a la vez. Eso es exactamente lo que hace que un cochinillo salga con la piel fina y crujiente y la carne por dentro entera, y también lo que hace que no se pueda improvisar.
Hay que contar con el tiempo del horno, con el sitio dentro y con traer la pieza. Por eso el cuarto de lechazo, el cochinillo completo y el pato van por encargo, y los tres están así marcados en la carta.
Qué hay que decirnos al llamar
Con tres cosas basta:
- Qué quieres: cuarto de lechazo (65 €), cochinillo completo (180 €) o pato asado con pasas y piñones (40 €).
- Cuándo: día y hora a la que os vais a sentar. Esto importa más de lo que parece, porque el asado tiene que estar listo a esa hora, ni antes ni después.
- Cuántos sois: para decirte si con esa pieza vais servidos o conviene añadir algo.
Y ya está. La llamada dura dos minutos.
Con cuánta antelación
Cuanto antes, mejor. Los fines de semana y las fechas señaladas se llenan pronto, y ahí el margen se estrecha. Entre semana suele haber más hueco, pero avisar el mismo día no vale casi nunca.
Si te apetece lechazo y no has podido avisar, hay una salida: el pincho de lechazo a la brasa de 350 gramos está en carta por 26 € y se pide en la mesa como cualquier otro plato.
Por qué no hay formulario
Podríamos poner un formulario de encargos en la web. No lo hemos puesto a propósito. Un cochinillo entero es una decisión con matices —el tamaño, la hora, si hay niños, si alguien quiere además chuleta— y esas cosas se resuelven mejor hablando treinta segundos que rellenando seis campos.
Así que el encargo se hace llamando al 634 31 19 93. Estamos de miércoles a domingo; lunes y martes cerramos.
Y para acompañar
Un asado al horno pide poco: una ensalada de la casa o de tomate ecológico para empezar, y algo de la carta de vinos. Si quieres quedar bien sin complicarte, un Ribera con roble por 13-18 € cumple de sobra con el lechazo.
Si prefieres verlo todo junto antes de decidir, aquí está cómo funcionan los asados al horno de leña y aquí la carta completa con precios.
¿Te has quedado con hambre?
Estamos en Cistérniga, a diez minutos de Valladolid. Los asados al horno de leña van por encargo, así que para esos hay que llamar antes.